Décadas atrás, la deuda externa era como un demonio para México. El país estaba inmerso en una aguda espiral de crisis y el dinero que le debía a los extranjeros simbolizaba para los mexicanos la fuente de todos sus problemas. No faltó quien propuso que para salir del atolladero México cediera la Baja California a EEUU, o el narcotraficante que ofrecía, absurdamente, pagar los adeudos a cambio de su libertad.
Durante el sexenio de
Ernesto Zedillo, México comenzó a estabilizarse. Los fantasmas de inflación, devaluación y deuda parecieron esfumarse y el actual gobierno panista ha usado esta relativa calma económica como bandera. Su justificación es que
“algunas cosas podrán estar mal”, pero México se encuentra a salvaguarda de aquellos agobiantes episodios de hiperdevaluaciones, hiperinflaciones y crisis de los 70, 80 y 90.Pero hay algo que vuelve a tomar dimensiones preocupantes y es, precisamente, la deuda nacional, que ha crecido en forma por demás acelerada durante el sexenio. Cuando
Felipe Calderón llegó a la Presidencia, la deuda era de $1.7 billones de pesos y al cierre de mayo pasado ya ascendía a $4.8 billones, es decir, casi se triplicó. O bien, aumentó a un ritmo superior a los ¡¡$100 millones de dólares diarios!!Otro riesgo es la gran proporción de esta deuda en manos extranjeras, casi 62% del total, cuando al inicio del sexenio sólo era el 39 por ciento.
Los acreedores internacionales no le prestan dinero a México por solidaridad, sino porque el país les ofrece uno de los intereses más altos del mercado internacional, más del cuádruple que países como Estados Unidos, por ejemplo. Sin embargo, el riesgo que existe es que al primer signo de volatilidad, estos acreedores se llevarán su dinero, lo que podría desatar una grave inestabilidad para el país, así como una devaluación del peso hasta niveles insospechados.
Otro de los argumentos del gobierno es que gracias a sus manejos financieros, la nación goza de grandes reservas internacionales. Esto es cierto, las reservas son de casi $160,000 millones de dólares y se ubican en niveles históricos. Pero ese dinero no se usa para invertir o generar empleos e incentivar la economía, está depositado en bonos de la Tesorería Americana, que pagan intereses nulos del 0.25 por ciento.
En cambio, los billones (millones de millones) que México debe a los extranjeros pagan intereses del orden del 4.5%, y esto constituye una gran desventaja para el país, como puede verse en la nota que aparece en la página 4 de esta edición.
Hace varios años, cuando al ex secretario de Hacienda,
Pedro Aspe Armella, le increparon que durante su gestión la economía estuvo sostenida con alfileres, el ex funcionario respondió con una pregunta: “¿para qué se los quitaron?” Hoy el país se encamina a una transición política y el gobierno se jacta de que entregará buenas cuentas financieras. Protágoras pregunta: ¿estarán sostenidas con alfileres o con tachuelas?
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A los nuevoleoneses les ha tocado recibir muchas malas noticias y cuando llegan las buenas parece que a nadie le importan. Muy poca gente sabe que hoy
los robos de autos en la entidad se encuentran ya en niveles del 2007, con todo y que el parque vehicular se ha incrementado en más de 15% desde entonces. También la mayoría desconoce que en la primera mitad del presente año los homicidios bajaron 18% con respecto al semestre previo.La baja delictiva coincide con varios hechos, pero uno de los más importantes es el posicionamiento de la Fuerza Civil, una policía más capacitada y equipada para enfrentar los nuevos desafíos de seguridad. Cada vez son más las zonas conflictivas donde la Fuerza Civil suple al Ejército en el control de la seguridad.
A principios de año, el general
Javier del Real Magallanes y Felipe de Jesús Gallo se incorporaron al gabinete de
Rodrigo Medina para encabezar la seguridad pública estatal y la Fuerza Civil. Sus nombramientos apuntalaron las estrategias que hoy comienzan a producir resultados. Queda mucho trabajo por hacer, pero ya hay signos de mejoría y esto es una buena noticia, que debe reconocérsele al gobernador del estado, aunque a muchos les pasa desapercibida.
¡¡Yássas!!